Un poderoso terremoto de 7.7 grados de magnitud sacudió Birmania el viernes, dejando un saldo de al menos 20 muertes y más de 50 heridos en este país, así como en Tailandia, donde se han reportado tres fallecimientos adicionales. El epicentro del desastre se ubicó a 16 kilómetros de Sagaing, a una profundidad de 10 kilómetros, y se sintió con fuerza en varias localidades cercanas. En la capital, Naipyidó, los hospitales están desbordados de pacientes heridos, enfrentando una falta dramática de recursos. Las autoridades birmanas han declarado estado de emergencia en seis regiones y han solicitado ayuda internacional, mientras que países como Francia e India han ofrecido su colaboración.