Un reciente asalto israelí a instalaciones en Irán, efectuado el 13 de junio, fue el resultado de una compleja operación de infiltración llevada a cabo por el Mossad. Esta operación, que se ha estado preparando durante años, permitió a una unidad de inteligencia israelí llevar a cabo ataques masivos utilizando drones kamikaze y coches bomba desde el propio territorio iraní. Se revelan las estrategias utilizadas para realizar un ataque directo a objetivos clave en Irán, destacando la capacidad del Mossad para operar sin ser detectado.