Los disturbios en Los Ángeles por las redadas migratorias provocaron un intercambio de acusaciones entre el presidente Trump y el gobernador de California, Gavin Newsom. Este último acusó al gobierno federal de crear una crisis y de desplegar tropas en lugar de ayudar a la comunidad. Newsom defendió que la intervención de Trump exacerbó la situación. A la vez, el presidente Trump insistió que su administración está tomando medidas necesarias para afrontar el caos provocado por la migración.